Qué ver en Extremadura

Extremadura tiene su capital en Mérida, una ciudad espectacular, y es a la comunidad autónoma con las dos provincias más extensas de España: Cáceres y Badajoz. Turísticamente no es demasiado visitada pero alberga unos rincones preciosos que encontrarás facilmente a nada que te decidas a explorarla un poco. Te cuento qué ver en Extremadura para que te animes a ir por allí.

Estos son los posts de Extremadura que tenemos en el blog, si continúas leyendo encontrarás información general sobre toda la región.

Fuera de nuestras fronteras, Extremadura también es conocida por ser el paraíso europeo de las aves. En la comunidad hay hasta 337 especies de pájaros y el 74,1% del territorio extremeño forma parte del inventario de Áreas Importantes para las Aves de España. No es extraño ver a visitantes de regiones como Francia o Alemania que acuden a Extremadura con la esperanza de ver a estos animales. Uno de los lugares por excelencia para avistarlos es el parque de Monfragüe.
que ver en Extremadura

Atardecer en Extremadura

Por otro lado, nos sorprendió descubrir que en Extremadura hay muchísimas ruinas romanas. Esto es porque el territorio perteneció a la provincia de Roma, Lusitania. Si eres un amante de la historia, Extremadura puede resultarte muy atractiva ya que tiene un legado muy interesante.

Qué visitar en Extremadura

Si piensas en qué hay para visitar en Extremadura te vienen a la mente pueblitos encantadores tradicionales con sus calles empedradas. Pero además de esto, la región tiene mucho más que ofrecer: Puedes encontrar pozas naturales, ruinas romanas, pueblos medievales, ciudades vibrantes, parques nacionales espectaculares y campos de cerezos en flor, entre otros.

Pueblos y ciudades

Mérida es la ciudad de las ruinas romanas. Tiene el teatro, el anfiteatro, los acueductos, los templos y unos puentes. Toda una joya para los apasionados de la historia porque además cuenta también con monumentos árabes como la Alcazaba. Recomendamos muchísimo su visita y dedicarle al menos 1 o 2 días para ver todo lo imprescindible. Si quieres saber más sobre la ciudad y cómo aprovechar tu tiempo allí puedes consultar nuestro post de Mérida en día y medio, tiempo suficiente para conocer esta ciudad.
Teatro Romano de Mérida

Teatro Romano de Mérida

Si Mérida es la ciudad romana, Cáceres es la ciudad medieval de Extremadura. Pasear por sus calles es retroceder en el tiempo. La Ciudad Vieja de Cáceres, la zona de intramuros (que quedaba dentro de la muralla) es la parte más interesante de la ciudad. Los imperdibles son la Playa Mayor con la Torre de Bujaco, la Plaza de Santa María, donde se encuentra la Catedral, el Museo Provincial, donde está uno de los monumentos más fotografiados de Cáceres, el Aljibe Almohade; y por último la Plaza de San Mateo. Otras ciudades que merece la pena visitar y no son tan conocidas son Guadalupe, Truijillo y Plasencia. En la ciudad de Guadalupe no hay que perderse el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, un edificio único mezcla de muchos estilos arquitectónicos y con una historia sorprendente. En Trujillo encontrarás una Plaza Mayor bellísima y un conjunto arquitectónico en el centro de la ciudad con palacios, iglesias y el imperdible castillo con sus murallas. Por último no hay que olvidar Plasencia, también con una catedral, unas murallas y un acueducto que bien merece una visita.

Entornos naturales

Una de las rutas más interesantes de la región y de no mucha dificultad la puedes hacer desde La Chorrera,un salto de agua de 30 metros, hasta la Garganta de las Calabazas, una zona de castaños milenarios, setas y fauna. Ahora bien, para casadas espectaculares las de La Garganta de los Infiernos. Situada en el Valle del Jerte, en esta reserva natural puedes encontrar a parte de saltos de agua, marmitas gigantes en la zona llamada Los Pilones. Se trata de un paraje rocoso erosionado por el agua y que ha acabado formando unas pozas naturales… Eso sí, ¡de agua helada!
Cerezos Valle del Jerte

Los Cerezos del Valle del Jerte. Imagen: Pixabay

No se puede hablar de entornos naturales extremeños y no mencionar el espectacular Parque nacional de Monfragüe. Dicen que es la mejor extensión de monte mediterráneo del mundo, tanto por la riqueza de sus bosques como por la fauna que puedes encontrar en ellos: buitres, búhos, águilas imperiales, etc. Si vas en primavera a esta comunidad autónoma no dejes de ir a la ruta por los cerezos en flor del valle del Jerte. Es todo un espectáculo de colores y olores. Los bancales del valle se llenan de cerezos en flor con un blanco esponjoso que dejan el paisaje que parece de cuento.

La cultura Extemeña

Si quieres llevarte un recuerdo de tu viaje a Extremadura te recomendamos que busques en la artesanía local. Una de las principales actividades artesanas de la región es la cerámica. Como en el resto de la Península, la cerámica entró desde el norte de África dando lugar a la loza hispano-morisca. En muchas ciudades extremeñas puedes ver cómo decoran las calles y casas los típicos azulejos de la región y también encontrarás los botijos propios del sur de España. Extremadura es además una región con muchas tradiciones y fiestas locales. Si quieres acercarte más a la cultura popular te recomendamos la fiesta de Jarramplas, que se celebra en enero, en la ciudad de Piornal. Uno de los lugareños hace el papel de ladrón y se viste con un traje de cintas de colores para que después la gente del pueblo le lance nabos. También en enero se celebra otra fiesta popular llamada la encamisá o Carrera de San Antón. Es en la ciudad de Navalvillar de Pela y es una fiesta muy animada en la que no faltan las hogueras, el vino, los buñuelos y los caballos.

Gastronomía de Extremedadura

Extremadura no es una excepción de la riqueza gastronómica en España.  Tiene platos riquísimos y tradicionales como las migas, que en la región se elaboran con chorizo, panceta, pimentón y huevo frito; la caldereta de cordero,un plato típico de puchero; y la chanfaina, también cocinada con cordero. Mención aparte merece el jamón ibérico de la Dehesa, con denominación de origen propia. Es una de las joyas de la región y la tradición de la cría de cerdos se remonta a la época de los romanos.