Tatuajes viajeros de 18 bloggers de viaje

Dicen que los tatuajes son como los viajes, cuando haces uno ya no puedes parar. Yo pienso que tienen muchas más cosas en común. Ambos te ayudan a forjar tu identidad, son inspiradores para otras personas y se mantienen contigo para siempre, ya sea en tu cuerpo o en tu memoria.

Quizás por ello cada vez son más los bloggers de viaje que unen su gran pasión, con los tatuajes. Y es que es una bonita forma de recordar lo que has vivido o plasmar para siempre en tu propio cuerpo un viaje que te marcó especialmente.

En este post hemos reunido a un grupo de viajer@s que han querido enseñarnos sus tatuajes  y contarnos la historia que hay detrás de cada uno de ell@s. Mil gracias por participar.

Claudia de Los viajes de Claudia

Llevo tiempo pensando que el cuerpo es un lugar bonito para dejar recuerdos viajeros en forma de tatuaje. Mi primer tatuaje viajero fue la palabra Wanderlust en la muñeca. Proviene del alemán y significa deseo irrefrenable por recorrer el mundo, un sentimiento que me encantan y me identifica.

Los viajes de Claudia

En el pie tengo tatuado un pequeño elefante hecho en la isla de Koh Tao insertando tinta con una caña de bambú. Elegí este animal porque Tailandia tiene forma de elefante, y sobre todo porque creo que es un animal muy protector y con afán de superación, que va apartando la maleza y las adversidades a trompazo limpio.

Tengo en mente ya otros tatuajes viajeros, como una calavera cuando visite México.

Leandro de Lean y piensen

Siempre me gustaron los tatuajes. Mis primeros dos son soles, sin mucho pensarlo. Mi primer tatuaje viajero fue una cruz andina (Chacana) en mi pierna, para recordar mi primer gran viaje por Sudamérica. La cruz andina es la representación del mundo inca. Contiene múltiples interpretaciones, pero para mí significa entrar en el mundo de los viajes a través de Sudamérica.

Lean y piensen

Mi segundo tatuaje fue un nudo infinito budista, para recordar mi viaje por el Sudeste asiático. El nudo infinito es uno de los 8 símbolos del budismo, y lo interpreto como un camino infinito, donde donde está conectado con todo. Simboliza la causa y el efecto, y me gustó mucho para entrar en el conocimiento del budismo y el conocimiento de culturas y religiones de Asia.

Y mi último tatuaje viajero (no creo que sea el último del todo) fue una brújula y una rosa de los vientos para no perder nunca el rumbo mientas viajo,y un mapa de Latinoamérica, para representar mi amor por la geografía, por los viajes, por mi sangre latinoamericana.

Sara de Viajar lo cura todo

En Bangkok me tatué en la muñeca izquierda la palabra «smile» en Myanmar. En inglés se utiliza la misma palabra para sonreir y sonrisa, porque precisamente eso es lo que Myanmar me enseñó. Fue el primer viaje con mi padre después de un duro golpe personal para ambos, y quería tatuarme algo que lo recordara para siempre. Por un lado, no debemos olvidarnos nunca de sonreír, por muy jodidos que estemos, seguro que siempre hay una salida.

Viajar lo cura todo

En Myanmar aprendí que la gente es feliz con mucho menos que nosotros (y posiblemente con una  vida más dura), que nuestros problemas «capitalistas» son minucias, y que la sonrisa es un idioma universal, pues aunque no hablaban inglés, allí dónde íbamos nos sonreían siempre y nos intentaban ayudar.

Dicen que Tailandia es el país de las sonrisas, pero sin duda las de los habitantes de Myanmar nos robaron el corazón.

Lucía y Rubén de Algo que recordar

Las nubes (el aire): la vuelta al mundo.

Algo que recordar

Nos decidimos a tatuarnos por primera vez en la vida en Malasia. Cuando llevábamos solo unos meses de nuestro primer gran viaje juntos de un año alrededor del mundo. Este viaje significó una gran ruptura con nuestra vida anterior. Se caracterizó por ser una experiencia muy intensa que nos unió como pareja a otro nivel y que vino cargada de contrastes y cambios a todos los niveles. De ahí que eligiéramos las nubes que cuando estamos juntos se convierten en un cielo. Así fue como nos sentimos nosotros durante todo ese año, literalmente en el cielo. Las nubes son un icono que pertenecen a uno de los 4 elementos fundamentales de la vida: el aire, y fue justamente la falta de aire en nuestras vidas, lo que nos impulsó a dejarlo todo para empezar el viaje.

Las olas (el agua): el massalaHDtrip.

Algo que recordar

Nuestro segundo gran viaje largo tuvo un enfoque completamente diferente al primero. El cambio vital ya se había producido y la siguiente etapa era afianzar este nuevo estilo de vida. Decidimos centrarnos en una sola zona del mundo para poder profundizar más en ella. Nos movimos más despacio y tuvimos tiempo de sacarnos la licencia de buceo, de tumbarnos al sol y hasta de practicar la técnica milenaria de meditación vipassana. Esta vez nuestras sensaciones tuvieron mucho más que ver con la calma y nos sentimos más atraídos por el elemento vital agua. De ahí que nos tatuáramos en India unas olas pequeñas que representan un mar tranquilo.

Fran de 365 sábados viajando

Dos de los tatuajes que cubren mi piel están muy relacionados con los viajes, tanto que me los hice durante alguno de ellos.

En el tobillo de la pierna izquierda tengo un símbolo Om, uno de los mantras más sagrados para el hinduismo y el budismo. Simboliza el inicio de todo, el primer sonido. Me lo hice en la India, concretamente en el Rajastán. Como ocurre con el significado del mantra, fue el primer viaje que hacíamos fuera de Europa, el que nos gusta pensar que fue el germen de lo que ahora mismo es nuestra gran pasión, los viajes.

365 sabados viajando

Debajo de la rodilla derecha tengo un tatuaje inspirado en la tribu Mojave, un pueblo indígena norteamericano que vivía en los márgenes del río colorado. El tatuaje representa dos pájaros, macho y hembra, entrelazados por sus cabezas. El significado que le daban a esta figura es muy parecido al que en oriente le dan al yin yang, dos energías opuestas que se necesitan y complementan, simbolizan la armonía y el equilibrio entre las dos energías. Nada me aporta más armonía que la sensación de libertad que me da emprender un nuevo viaje. Me lo hice en California, cuando estábamos a punto de finalizar una de las aventuras más divertidas que hemos vivido, la mítica Ruta 66.

365 sabados viajando

Alba de Alba Luna

En Filipinas me hice un regalo de por vida; un tatuaje tribal en los campos de arroz del norte del país. ¿Que por qué lo me hice? Bueno, después de vivir en un templo budista en Manila durante tres meses y viajar otros tres por el Sudeste Asiático e India, decidí grabarme una espiral que simbolizara ese viaje interno y externo que hice por Asia durante seis meses.

Alba Luna

Y no de cualquier forma… la última tatuadora de la tribu Kalinga a sus 97 años se encargó de tatuarme la impermanencia en mi muñeca izquierda, un aprendizaje budista pero a la vez universal que me recuerda todos los días que nada de lo que veo o existe es permanente; todo está destinado a cambiar. Una enseñanza sencilla pero difícil de aplicar en el día a día. Esa fue la idea inicial pero me encanta que cada persona que conozco me da una interpretación distinta de lo que le inspira el tatuaje; crecimiento, creatividad, la Pachamama…

Tenéis la experiencia completa en mi post de la tatuadora Kalinga y más al detalle en mi libro Andando Descalza.

Alba de Gazpacho y mochila

Los tatuajes son para mí casi tan aditivos como mi mayor pasión: colgarme la mochila y salir a explorar mundo. Es por eso que cuando me voy de viaje una parte de mí siempre piensa en tatuarse, una manera de plasmar en mi piel los recuerdos de lo conocido o los kilómetros recorridos.

Han sido varios los tatuajes que me he hecho a lo largo de mis aventuras, pero el que quizás define más mi pasión por los viajes es el último que he añadido a mi colección personal.  En mi reciente viaje a Tailandia tenia clara una cosa: quería hacerme un tatuaje a bambú, pero este no sería un Sak Yant. Quería uno que plasmara que soy una viajera de corazón.

Gazpacho y Mochila

Escogí la técnica del bambú porque se trata de una técnica tradicional tailandesa y una no siempre tiene la oportunidad de hacerse este tipo de tatuajes. Así que al llegar a Chiang Mai, y ver la gran oferta de especialistas que había, me decidí por un tatuador con una larga experiencia en esta técnica y el resultado fue más que satisfactorio!

Laura de Meridiano 180

Jamás me olvidaré de Venice Beach, sobre todo de aquel chiringuito de playa regentado por el doble del cantante de Off Spring. Cada vez que alguien dice, «¡Anda! ¿Y ese tatuaje?» Me lo recuerda. Eso y mi rebeldía de los 16 años que me hizo no ser consciente que, aquel tribal tan horripilante, lo acabaría llevando el resto de mi vida. «¿Por qué no te lo quitas?», me preguntan. Pues, porque ese tribal es California.

Raponchi

Durante años estuve pensando cómo sería el segundo: esta vez no podía equivocarme. Así que, después de años buscando algo que realmente me representase, imprimí la imagen de mi futuro tatuaje y me la guardé en la mochila. Chiang Mai era un buen sitio para no olvidar. Sin embargo, las fiestas y el Chang me tuvieron entretenida.

En Ho Chi Minh, Vietnam, conocí a un chico con la palabra smile tatuada en su dedo. Me enamoré de la idea. Así que al llegar a Phu Quoc, mi compañera de viaje y yo nos hicimos uno. La palabra escogida fue Happiness, la que mejor representa mi vida. Lo que nadie nos advirtió es que la piel del dedo es un mal sitio para hacerse un tatuaje. Se borra. Quizá, no estaría mal, que me informase un poquito antes de hacerme el tercero, más que nada para que mi piel no acabe siendo un borrador.

Irene de Tragaviajes

Siempre quise hacerme un tatuaje, pero no encontraba ni el momento ni nada que me motivase para decidirme a dar el paso. Llegada la crisis de los 29 algo hizo que cambiase el chip. Era la hora de tatuarse. Quería plasmar en mi piel la época por la que estaba pasando . Me preguntaba a mí misma qué cosas me gustaban tanto como para que quedasen imborrables en mí. Quizás, las flores y todo aquello que evocase lo exótico y lo oriental. Es por ello que decidí tatuarme en la espalda una especie de enredadera con flores del cerezo sakura. Su significado es feminidad, delicadeza, fertilidad, primavera, juventud, inocencia, esperanza, poder, dulzura, belleza femenina y amor. Símbolos que me recordaban a países asiáticos, mi debilidad viajera.

Irene de Tragaviajaes

Y para terminar la sesión, decidí hacerme detrás de la oreja una flor de loto, por su significado. En oriente hace referencia a la pureza, armonía, paz interior, fertilidad, nacimiento y vida. En la literatura clásica a la pureza, belleza, elegancia, gracia, nuevos cambios tras momentos difíciles. ¡Ya estoy pensando en los siguientes!

Tragaviajes

Gilda de Mi bitácora de viajes

Nunca había pensado en hacerme un tatuaje hasta que llegué a Nueva Zelanda, la cuna del tatuaje. Allí me enteré de la historia del Ta moko, el tatuaje maorí, como rito, como algo sagrado y parte una tradición ancestral. El tatuaje forma parte de su cultura y su identidad y me llamó mucho la atención desde el comienzo del viaje durante el verano del 2009/2010.

Ese fue mi primer viaje largo fuera de mi país (Argentina) y estuve viviendo tres meses en la ciudad de Auckland. Tenía 22 años y para mí ese viaje significó un antes y un después en mi vida. Fue allí donde tuve enormes desafíos, me di cuenta que viajar era parte de mi esencia y que quería hacerlo más seguido para descubrir cómo vive la gente en otros lugares y sobre todo crecí mucho con las experiencias vividas.

Mi bitácora de Viajes

Pocos días antes de regresar a Argentina con cierta nostalgia decidí que quería volver con algo que no se borrara con el tiempo, con algo que, al igual que la experiencia vivida, no se evaporara. Cuando conocí el Koru, el símbolo de la cultura maorí, la población nativa de Nueva Zelanda en la localidad de Rotorua, no lo dudé, ese tatuaje me representaba en ese momento. El Koru tiene forma de espiral porque representa la nueva fronda del helecho que, una vez desplegada, formará una nueva hoja. Es un símbolo que evoca el crecimiento personal y la evolución, los cambios positivos, la renovación y la armonía.

Ese tatuaje fue el broche de oro de ese viaje y de la experiencia de vida. Además lo personalicé con una estrella en el medio del espiral porque mi mamá y mi abuela se llaman Estrella y son las mujeres más importantes de mi vida. Poco tiempo antes de irme de viaje cuando ya tenía todo planeado a mi abuela le habían diagnosticado cáncer. Me fui a Nueva Zelanda sin saber si volvería a verla. Por suerte cuando regresé le pude mostrar el tatuaje y todavía me acuerdo que se emocionó cuando le dije que era para siempre.

Nicole de Viajando lento

Mis casos son de ensayo y error. O de intentos fallidos, digamos…

Desde que viajo había querido un tatuaje viajero y con esa idea me fui a recorrer el Sudeste de Asia en el 2016. Siempre supe lo que quería: la brújula, el efecto acuarela, los colores de mi bandera chilena, wanderlust. La ansiedad se apoderó de mí y acepté feliz el diseño que me hizo el primer tatuador al que le pregunté, en Phuket, Tailandia. Como podrán ver en la foto, el tipo no tenía mucha experiencia en acuarela y el resultado me parece peor cada vez que lo veo; siempre le encuentro un nuevo detalle que me hace quererlo menos. ¡Partiendo con que siempre me imaginé algo pequeño y quedó enorme! Pero bueno, lo llevo con cariño igual (y con ganas de mejorarlo pronto).

Viajando lento

El segundo resultó ser todo lo contrario: algo simple y delicado. Lo analicé y lo leí mil veces para no cometer faltas de ortografía, jajajaja. Esta vez fui con un tatuador reconocido en Bali, Indonesia. Nada podía fallar. Excepto que después cuando lo mostraba, la gente no podía leer lo que decía… ¿waRderlust? Según yo, esa es una N sin dudarlo, pero para mucha gente la R es innegable. Bueno, tampoco me importa mucho, total el tatuaje es mío y para mí.

Viajando lento

Sandra de El viaje de mi vida

«Tengo ya 4 tatuajes relacionados con los viajes pero confieso que uno de los más especiales para mí es el que tengo en mi tobillo derecho… ¡Que me rompí durante mi viaje a Cuba!

Cuando volé a la isla bonita, fue un sueño hecho realidad. Llevaba desde los 18 años con ganas de conocerla. Tenía claro que sería un viaje muy especial.

El viaje de mi vida

Quería conocer a gente cubana y que me hablasen sin tapujos de su realidad. Al alojarme en casas particulares, usar coches compartidos y verme obligada a viajar más lento por mi pequeño accidente, viví momentos inolvidables juntos a ellos. Aún me emocionó a día de hoy recordando a todas personas tan especiales que conocí allí.

La ola rompe mi tobillo, como recuerdo de esa pequeña herida de guerra, y el pececito atrapado en una burbuja recoge las miles de sensaciones contradictorias que sentí en Cuba además de la emoción de mi primera experiencia haciendo snorkel.»

Romina y Seba de Cruzar la puerta

Somos Romina y Seba del blog Cruzar la puerta y este año estrenamos tatuaje viajero en nuestros hombros. Durante años le dimos vueltas a la idea hasta que finalmente encontramos el diseño que nos represente. Se trata de uno de los fetiches viajeros por excelencia: una brújula. Un elemento que hace referencia no sólo a la aventura viajera de adentrarse en nuevos territorios sino que también reafirma nuestro compromiso de tomar el timón de nuestras vidas y hacernos responsables de nuestra felicidad.

Cruzar la puerta

Esta idea la reforzamos con los dos versos finales de “Invictus” (elegimos uno cada uno), el poema al que se aferró Mandela en sus años de prisión: “I am the master of my fate/ I am the captain of my soul” (algo así como “soy el amo de mi destino/ soy el capitán de mi alma”).

Andrea de Lápiz nómada

Tatuarse, sea en la situación que sea, es siempre algo muy especial, ya que es como un ritual. Un rito en el que a veces se marca el final de un proceso,  el recuerdo de algo significativo o un simbolismo. Por eso, como me enseñaron cuando empecé a tatuar, ese intercambio de energía que se produce cuando tatúas a alguien es algo muy importante, más aún en los tatuajes viajeros.

Lápiz Nómada

Yo he ido tatuando a lo largo de mis viajes y he de decir que para mí no significa sólo una forma de financiar mi viaje, sino que es un intercambio, un intercambio de energías y de historias. Tatuar un recuerdo del viaje a otras viajeras y viajeros cuando yo misma estoy viajando es una de las formas más bonitas de conocer los viajes de los demás y lo que para ellos significan, tatuarles una parte del viaje y ser parte de ese recuerdo al mismo tiempo.

Claudia de Solo ida

Una parte importante de mi vida empezó en junio de 2014 en Bangkok. Llegaba de Málaga a la capital de Tailandia con un billete de solo ida. Después de haberle dado vueltas durante mucho tiempo, por fin conseguía superar todos mis miedos y comenzar una nueva etapa. Quizás por eso sé que nunca olvidaré la sensación que tuve al despegar el avión: me sentí más libre que en toda mi vida.

Solo Ida

Más de un año y mil vueltas por Asia después, llegué a Bangkok con una buena amiga que había hecho por el camino. Con historias paralelas, ambas teníamos ganas de tener un recuerdo aún más permanente del camino, así que fuimos a un tatuador y, muertas de miedo, nos grabamos en la piel diferentes historias. En mi caso, decidí hacer unas letras en tailandés que marcaran el inicio de esa «locura que siempre había querido hacer». Durante todo ese tiempo había descubierto que el mar forma más parte de mi vida de lo que había imaginado, así que decidí combinar ambas cosas y grabé en mi muñeca «sigue nadando» en el idioma de Tailandia. Creo que es una frase que me define bien, no solo porque me da fuerza, sino porque también transmite lo niña que me siento a veces, al más puro estilo Dory de «Buscando a Nemo».

Gloria de El viaje me hizo a mí

Mi primer tatuaje me lo hice a los 18 años cuando me fui de casa al comenzar la universidad. La relación de los tatuajes con los viajes llegó más tarde, durante mi primer viaje a Asia. Durante casi tres meses recorrimos varios países y lo que más me llamaba la atención era la flor de loto. Su simbología así como el hecho de que nazcan en estanques me pareció absolutamente bonito ya que tiene mucho que ver con la resiliencia.

Por eso al volver a España mi amigo Jesús me la diseñó y me la tatué en la pierna derecha.

El viaje me hizo ami

El segundo tatuaje viajero fue también gracias a Jesús, al que le pedí que me diseñara un globo (símbolo de nuestro blog y de la pasión por volar) y por otro lado una cámara de fotos por mi afición a la fotografía. Él unió ambas pasiones en un solo tatuaje. En el diseño también se aprecia el mapa mundi ya que pienso recorrerlo entero, poco a poco. Aún le falta color pero en breve se completará.

Puse encima el nombre del blog, no sólo por el nombre en sí sino que el sentido de viajar es ese: que los viajes hacen a uno, les transforman. Por eso, nuestro lema es yo no hice el viaje, el viaje me hizo a mí. 

Y Jose de El Viaje me Hizo a mí

Y Jose finalmente se ha animado a hacerse un tatuaje… Muy parecido al mío con el globo de El viaje me hizo a mí, pero con un móvil en lugar de una cámara de fotos en la parte inferior.

Jose de El viaje me hizo a mí

Dice que es el primero con 36 años, que se lo ha hecho porque sabe que el blog siempre lo va a identificar y que tiene muy claro que va a ser el último pero todos y todas sabemos que esto de los tatuajes engancha… Tiempo al tiempo.

Y tú… ¿Tienes tatuajes viajeros? Cuéntanos tu historia en los comentarios para inspirar a más personas a plasmar sus viajes en la piel. 😉

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15 comentarios en “Tatuajes viajeros de 18 bloggers de viaje”

    • Hola Diego!! Que alegría verte por aquí!! pues ya sabes si quieres participar en este escríbenos y te añadimos a la lista de blogueros tatuados 😉 Un abrazo!!

      Responder
  1. ¡Qué lindas historias! Veo que se repite mucho Asia y la idea de inmortalizar esos sentimientos únicos que vivimos cuando viajamos. Un abrazo a los colegas viajeros y tatuados 🙂

    Responder
  2. Muy buen compilado! Dejar un viaje tatuado en la piel es una forma de inmortalizar momentos para siempre y poder volver a recordarlos cada vez que uno ve el diseño. Saludos, y que sigan los tatuajes y los viajes!

    Responder
  3. Me ha encantado este post y es que hace un mes aproximadamente que me hice mi primer tatuaje y encima viajero!! Me lo hice en Tailandia con la técnica del bambú y es una tortuga que en su interior tiene un símbolo de la buena suerte típico del país. El año pasado estuve en Japón y creo que en breve me haré algo para recordar aquel maravilloso país.

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  4. Me encantaron! Yo hace poco me hice mi tercer tatuaje – el primero en viaje – en Australia.
    Es un unalome y representa el camino de la vida, con curvas que son los obstáculos que vamos pasando – y superando – hasta llegar a nuestra felicidad absoluta (en el budismo, la iluminación). Lo elegí porque representa lo mismo que los viajes son para mí, y sobre todo, porque el último año entendí que vivir de viaje no es más que vivir de otra forma y que no es perfecto, pero es lo que me hace feliz.

    Saludos!

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    • Hola Maru!! Que gran significado y que gran reflexión! llevas razón, elijas la forma de vida que sea tiene también sus obstáculos, lo importante es sacar lo mejor a la vida!!

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  5. Nosotros también nos tatuemos en viaje, en Bangkok. Un tatuaje budista de suerte y protección. un recuerdo para siempre para un viaje increible por Asia.

    Responder
  6. Muy buen post, es un dato muy curioso en el que nunca había pensando. Supongo que son viajes que uno quiere recordar para siempre, y una buena forma es tener un recuerdo visual permanente para recordar ese momento tan especial 🙂 En Cuba es más complicado, no conozco centros de tatuajes como hay por Europa, pero ha sido interesante el ejemplo de Sara

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    • Un Tatuaje hace que recuerdes el viaje toda tu vida. En uestro caso a Gloria le encanta hacer eso. No se los hace en el lugar pero al volver busca recordar los viajes.

      Un abrazo y gracias por pasarte por el blog

      Responder

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