Hoy me toca contarte cómo visitar Heididorf, la aldea que inspiró a la escritora Johanna Spyri a escribir Heidi. Está en Maienfeld, un pueblo de 3000 habitantes en el cantón suizo de Graubünden.
El sitio es genial, no le falta detalle y está totalmente preparado para recibirte. Por Internet también lo puedes encontrar escrito Heidiland o incluso Heidilandia.
Nosotros pasamos allí algo más de dos horas con nuestras hijas y fue un planazo que disfrutamos por igual toda la familia. Te cuento lo que necesitas saber para conocerlo y todo lo que hay que ver en Heididorf.
Cómo llegar a Heididorf
Si estás viajando por Suiza en tren debes ir a la estación de Maienfeld. Una vez allí el Bus Heidi te lleva hasta la aldea los sábados, domingos y festivos entre mayo y noviembre.
También puedes llegar caminando por el Sendero de Heidi. Comienza en la Heidi Shop que hay en el centro de Maienfeld y son 2,5 km, siempre picando para arriba. Puedes alargar un poco la vuelta para ver la fuente de Heidi, en ese caso el recorrido completo son 6,5 km.
Si vas en coche hay un aparcamiento a 5 minutos de Heididorf. Cuesta 1,50 CHF la hora. Justo al lado hay un restaurante, pero nosotros no entramos.
También hay un pequeño aparcamiento gratuito que está prácticamente a la misma distancia. Solo tiene 6 plazas, debes llegar temprano o tener la suerte de que se marche alguien. Nosotros llegamos sobre las 09:00, aparcamos la autocaravana y desayunamos allí.
Horarios y precios de las entradas a Heididorf
La entrada a Heididorf cuesta 13,50 CHF a partir de 15 años. Los niños entre 5 y 14 pagan 5,90 CHF y es gratis hasta los 4 años. Se compran allí mismo sin problema, el lugar es amplio y no creo que se llene nunca.
Abre diariamente de 10:00 a 17:00 desde mediados de marzo hasta principios de noviembre. Fuera de esas fechas abre solamente algunos días según la previsión del tiempo, recomiendan que consultes en su web.
Visitar Heididorf gratis
Si no quieres gastarte dinero en visitar Heididorf pasear por la aldea es totalmente gratuito. La entrada da derecho a acceder a los cinco espacios cerrados y los accesos están controlados con torniquetes y cámaras de videovigilancia.
Pensamos que una vez allí merece la pena pagar la entrada, aunque quizás a algún adulto no le importe no entrar a los espacios acotados y se puede ahorrar el dinero. Si te arrepientes es tan fácil como ir hasta la tienda y pagar.
Visitar Heididorf con perro
Es posible recorrer Heididorf con perro pero debe ir con correa y no puede entrar los espacios cerrados, si llevas a tu amigo de cuatro patas tendréis que visitar por separado los interiores. Otra opción es que la persona que se encargue de la mascota no pague la entrada.
Qué ver en Heididorf: nuestra experiencia
Nosotros llegamos poco después de las 10:00 de la mañana un domingo de septiembre y estaba prácticamente vacío. Al irnos sobre las 12:30 ya había bastante gente, es mejor ir temprano.
Es justo decir que el pueblo de Heidi superó nuestras expectativas con creces, sobre todo las de los adultos. Es muy interactivo, los niños pueden tocar casi todo y eso les encanta.
Estos son los sitios que ver en Heididorf.
1. La casa de Heidi y el abuelo
Es la casa donde Heidi y su abuelo pasan el invierno para que la niña pueda ir a la escuela.
Tiene tres pisos: en la parte baja están el establo y la despensa, en la primera planta la cocina y la habitación del abuelo y en la parte de arriba la habitación de Heidi y el desván.
Está decorada, con objetos que te resultarán familiares. El vestido rojo de Heidi, su camisón blanco o las características sillas de madera talladas por el abuelo.
2. La cabaña del abuelo
La mítica cabaña del abuelo en los Alpes Suizos está en la parte de arriba de Heididorf pero no te preocupes, hay que caminar muy poco.
La cabaña fue el lugar que más nos gustó. Nada más llegar verás a Niebla, el perro del abuelo y a Copito de Nieve en el establo. A un lado de la cabaña hay una vaca que los más pequeños pueden ordeñar.
En la parte de arriba está el pajar con la cama de heno donde duerme Heidi y la ventana por la que le gusta asomarse a disfrutar de los Alpes. A nuestra hija le encantó sentarse en la silla de ruedas de Clara.
3. El Establo
En la parte baja del establo puedes ver una película de cinco minutos con pequeños clips de las diferentes series de televisión, películas y dibujos animados sobre Heidi. Está muy bien hecho y no tiene diálogos, por lo que lo puede disfrutar cualquier persona.
En la parte alta hay un espacio amplio con herramientas de época y se organizan actividades. El día que fuimos nosotros no había ninguna programada y el espacio no nos llamó excesivamente la atención.
4. El colegio de Heidi
Un colegio de época perfectamente ambientado. Puedes sentarte en los pupitres o hablar desde el atril del maestro. No le falta detalle, pizarrines, lápices, un mapa e incluso la habitación del maestro al fondo.
A Candela le encantó sentarse en el pupitre, decir que era Heidi y sobre todo descubrir cómo se usaban los antiguos pizarrones con lápices de grafito.
Al salir del colegio, hay un lugar perfecto para tomarse una foto con todos los personajes con la cabaña de los Alpes de fondo.
5. Museo Johanna Spyri, taquilla y tienda de recuerdos
Solo me queda por presentarte el edifico en el que están las taquillas, la tienda y el Museo de Johanna Spyri. Nada más entrar verás un mostrador de cobro que hace también de taquilla.
Le dimos un vistazo a la tienda y los precios nos parecieron prohibitivos. Una taza 14 CHF, un peluche 29 CHF, un llavero 7 CHF o un vestido de Heidi casi 90 CHF.
En la primera planta hay un pequeño museo. Se hace un repaso a la biografía de Johanna y la historia detrás de Heidi.
También hay una sección dedicada a todas las adaptaciones cinematográficas, unas 15. Podrás ver imágenes de todas, desde la primera película que se hizo en EE.UU. en 1920 hasta la última película de 2015. Por supuesto también de los famosos dibujos animados japoneses de 1978.
Por último, se exhiben los trajes originales de Heidi, Pedro, Clara y el abuelo que se usaron en la película de 2015.
6. Exteriores de la tienda y zona de animales
En la parte exterior de la tienda hay un jardín con mesas de picnic. Nosotros nos sentamos un ratito a reponer fuerzas allí. Sé previsor y lleva algo, sobre todo si vas con niños.
Por último, justo atrás hay una zona acotada con animales. Los niños pueden acariciar a las cabras y alimentarlas con la comida que se compra en la tienda. No lo vimos responsable por lo que no paramos mucho tiempo allí.
¿Merece la pena ir a Heididorf?
Nuestra respuesta es que sí y cien veces sí. Tanto nuestra hija de tres años como nosotros salimos de allí encantados. El precio no nos pareció caro y fue un dinero bien invertido.
Te animo a incluirlo en tu ruta por Suiza, incluso si no viajas con niños te encantará recordar tu infancia allí.