¿Estás dudando si incluir Ribe en tu ruta por Dinamarca? Te adelanto que es buena idea: es de los pueblos que más nos gustaron y aunque está al suroeste y pilla un pelín a desmano, se llega rápido desde Billund. En este post te cuento todo lo que hay que ver en Ribe y cómo organizarte para no dejarte nada.
Es el pueblo más antiguo de Dinamarca y eso se nota nada más llegar. Su centro histórico mantiene el trazado medieval y se ven muchas casas antiguas bien restauradas. Además es incluso un punto más tranquilo que pueblos o ciudades danesas como Billund, Odense o Aarhus que pillan más en ruta.
En un día te da tiempo a visitar el casco antiguo y el Ribe VikingeCenter. Si también te animas con la isla de Mandø debes añadir al menos una mañana o una tarde más y tener muy en cuenta las mareas. Cuando sube, el mar cubre el único camino de acceso y no se puede entrar ni salir de la isla.
Nosotros fuimos a Dinamarca en la autocaravana, en Ribe hay un área gratuita y ni nos lo pensamos. Si necesitas alojamiento yo me iría a alguna casita típica en el centro como el Rebslagerhuset.
Mapa con todos los sitios que ver en Ribe en un día
En este mapita tienes todos los sitios de los que te voy a hablar en el post y la forma lógica de montarte tu recorrido por el pueblo de forma que te de tiempo a verlo todo en un solo día.
No me entretengo más y te dejo con los 10 mejores sitios que ver en Ribe.
1. Plaza mayor y catedral de Ribe
La plaza Torvet es el corazón de Ribe y justo en el centro de la misma está la catedral, la cual se puede rodear totalmente. Nosotros empezamos por darle una vuelta completa y tras visitar todo el pueblo volvimos a la plaza para tomar algo en una terraza.
Es la catedral más antigua de Dinamarca y la única iglesia del país con cinco naves. Empezó a construirse en 1150 y se puede decir que actualmente es un mosaico de estilos, aunque por dentro nos pareció muy sobria. Lo más chulo es la puerta verde por la que se accede con su enorme pomo y los dos leones.
La entrada es gratuita, se pagan 30 coronas por subir a la torre. Merece la pena ya que es el edificio más alto de Ribe y desde arriba verás una bonita panorámica de todo el pueblo con el mar de Wadden de fondo.
2. El casco antiguo de Ribe: Overdammen, Puggaardsgade y Sortebrødregade
Te recomiendo que en algún momento te dejes llevar sin mucho rumbo por el centro histórico de Ribe. Las calles principales que concentran la mayoría de las tiendas, bares y restaurantes son tres y están muy cerca una de otra. Busca en el mapa de arriba Overdammen, Puggaardsgade y Sortebrødregade.
Pero a nosotros nos encantó perdernos por callejuelas secundarias. En cuanto te sales de esas tres, el pueblo se queda casi vacío y hay un montón de calles súper bonitas con adoquines y casas entramadas con las típicas paredes torcidas. Todo súper bien cuidado y —al menos en verano— lleno de plantas y flores de colores.
Nos llamó mucho la atención que delante de algunas casas hay ropa de segunda mano y otros objetos para vender. Todo basado en la confianza: tienen su precio y hay algún recipiente para que si te llevas algo dejes el dinero.
3. Las presas y la rueda de agua
El río Ribe Å cruza el pueblo de lado a lado y hay varios canales en los que el nivel del agua se controla con presas. En la calle Nederdammen verás una rueda de molino que se usaba para moler grano y el sonido del agua corriendo acompaña bastante por algunas zonas del pueblo.
Lo mejor es que las calles de las presas se conectan con puentecitos de madera que cruzan de una orilla a otra. A nuestras hijas les encantó pasear por ellos y no están lejos de una zona que concentra varios museos.
4. Skibbroen y la columna de las inundaciones
El antiguo puerto de Ribe se llama Skibbroen. Cuesta creer que desde ese muelle diminuto saliesen barcos vikingos rumbo a media Europa. Hoy en día abundan pequeñas lanchas de ocio, pero sigue siendo una estampa bonita y merece la pena acercarse a verlo.
Un poco más adelante está la Stormflodssøjlen, la columna de las inundaciones de Ribe. Se trata de un poste de madera con varias marcas que señalan hasta dónde llegó el agua en varias riadas a lo largo de los siglos. En un par de ellas las marcas estaban por encima de mi cabeza.
Y si te apetece caminar un poco a unos diez minutos está Riberhus Slotsbanke. Es el sitio donde se alzaba el castillo real de Ribe, demolido a finales del siglo XVII. Actualmente solo se ve el montículo y si te animas a subir, el mejor skyline de Ribe con la catedral al fondo.
5. Antiguo Convento Dominico de Santa Catalina
Está a la salida del casco antiguo en dirección al Ribe Kunstmuseum y en una zona bastante tranquila. Una vez allí verás una enorme iglesia en primer plano y justo detrás el monasterio construido entre los siglos XIII y XV que es uno de los mejor conservados de Dinamarca.
Un románico sencillo y sin florituras que impone por su tamaño. Se puede visitar la iglesia y pagando 5 coronas el claustro y el jardín de la abadía, uno de esos sitios en los que el tiempo parece pararse. Durante los meses de verano abre de 10:00 a 17:00 y en invierno cierra una hora antes.
6. El antiguo ayuntamiento de Ribe
El antiguo ayuntamiento (Det Gamle Rådhus) es otra mole de ladrillo del siglo XV, ya de estilo gótico. Inicialmente eran dos viviendas y en 1708 se convirtió en ayuntamiento.
Dentro hay un pequeño museo que guarda piezas curiosas sobre la historia de la ciudad. Solo abre un par de horas por las tardes entre semana; si no te cuadra ir en ese momento te quedarás con la foto de la fachada como nos pasó a nosotros.
7. Museos en el centro de Ribe
Si vas con suficiente tiempo por el centro de Ribe hay bastantes museos, estos son los tres que más merecen la pena.
- HEX! Museum of Witch Hunt: está ubicado en la casa de un antiguo cazador de brujas y explica el proceso de los juicios por brujería en Ribe. El caso más famoso es el de Maren Spliids, una mujer quemada en la hoguera en 1641.
- Ribe Kunstmuseum: lo encontrarás en un edificio rojo de 1864 y alberga una muestra de arte danés de 1750 a 1940 (Edad de Oro y época de los pintores de Skagen).
- Ribes Vikinger: un museo arqueológico con muchísimas piezas de época vikinga que explica cómo Ribe pasó de ser un pequeño pueblo vikingo a convertirse en una ciudad importante durante la Edad Media. No lo debes confundir con el Ribe VikingeCenter, un poblado al aire libre del que te hablo más abajo.
8. Weis Stue: antigua posada para comer o tomar algo en Ribe
Está en una de las esquinas de la plaza Torvet y es la posada más antigua de Ribe, funciona desde aproximadamente el año 1600. Fíjate en su fachada de ladrillo y madera que está totalmente torcida, dentro verás techos bajos y decoración de época. Sigue siendo un buen sitio para comer en Ribe o al menos para tomarte algo.
A nosotros nos gustó mucho una tienda de regalos que está justo al lado, pero hay varias más por el pueblo. Si quieres algún recuerdo, hay cosas muy chulas y son de producción nacional. En Dinamarca cuidan un montón el producto, tratan de apostar por lo local y apenas se ve made in China.
9. Ribe VikingeCenter
Está a unos 3 km al sur del centro y es muy curioso. No es un museo con vitrinas y carteles, sino la reconstrucción de un poblado vikingo vivo que recrea la vida tradicional entre los años 710 y 980. Un sitio genial para ir con niños y también merece la pena para los adultos. Tienes información de precios y horarios en su web. Es carete como todos los museos en Dinamarca.
Lo mejor es ver a la gente que lo atiende vestida de época y trabajando tal y como lo hacían los vikingos: vimos cómo se hacía la cerámica, probamos lo que una mujer cocinaba en una cocina de época, vimos cómo se preparaban los arcos y las flechas y a un labrador con su arado tirado por animales.
Creo que lo suyo es ir por la mañana y luego tirar al centro del pueblo. Nosotros echamos allí unas tres horas y nos dio tiempo a recorrerlo entero sin ninguna prisa y hacer las tres actividades tradicionales que proponen: tiro con arco, tallar madera y acuñar tu propia moneda.
10. Mandø, la isla que desaparece con la marea
Está a unos 11 km al oeste de Ribe, en pleno mar de Wadden, y es la única isla habitada de Dinamarca a la que solo se puede acceder con la marea baja. El único acceso es un camino de grava y piedras de unos 6 km, construido de forma muy rudimentaria sobre el fondo del mar.
Puedes ir en tu propio vehículo —nosotros cruzamos con la autocaravana— o subir al traktorbús, que hace la travesía desde Vester Vedsted en unos 40 minutos. Sea como sea, lo importante es respetar la marea: los horarios cambian cada día y hay que salir de la isla antes de que suba el agua.
Una vez allí, la isla de Mandø es minúscula y tranquilísima. Hay un camping, una iglesia sobre el punto más alto, a 4 metros sobre el mar, un molino, playa y poco más. Es un buen lugar para el avistamiento de aves y también puedes ver focas, aunque hay que ir obligatoriamente con guía.
Y hasta aquí todo lo que puedes ver en Ribe. Solo me queda desearte que disfrutes de este rinconcito de Dinamarca tanto como lo hicimos nosotros. Y si te animas a ir y quieres preguntarme cualquier cosa, déjame un comentario abajo.