Es viernes por la tarde y el sol comienza a ponerse por la sierra de Cádiz cuando Jose nos recibe en las Salinas Romanas de Iptuci. Un hombre de campo, fuerte y curtido tras muchas horas bajo el sol. ☀️ En un minuto consigue despertar nuestra curiosidad por conocer este pequeño pedazo de la historia de Andalucía.
Aún se las conoce como las Salinas de Raimundo: mi bisabuelo. Yo las heredé y decidí comenzar a explotarlas turísticamente y cambié el nombre a Salinas Romanas de Iptuci, una ciudad romana a la que abastecieron.
El legado de Raimundo es más que eso, a Jose la llaman Raimundito. Nos lo contó con una sonrisa en la boca antes de decirnos que el origen de las salinas 🧂 es fenicio, pero que le pareció más comercial hacer mención a su posterior época romana.
Las encontrarás en el municipio gaditano de Prado del Rey, muy cerca de El Bosque. No dejes de ir por allí si estás haciendo la Ruta de los Pueblos Blancos. Tampoco te pillan lejos de Ronda.
Empezamos a caminar mientras escuchamos que la sal era muy apreciada en la antigüedad ya que era el único conservante que se conocía y que incluso se llegó a utilizar como moneda. En época fenicia se acuñaba moneda en bronce pero también se hacían pagos en sal que se denominaban salarium, origen de la palabra salario.
¿Sal en un entorno rural?
De camino a las salinas, lo primero que pensé fue en por qué se trae el agua del mar tan al interior. Prado del Rey está a unos 100 km de la costa y no parece el lugar ideal para producir sal.
Pero al enterarme de que las salinas eran de época Fenicia me di cuenta de que era imposible que con los medios de los que disponían se trajese el agua del mar hasta este lugar sino que hay manantiales de agua salada en muchos sitios de interior. 😅
Manantiales de agua salada de interior
En la zona de las Salinas Romanas de Iptuci hay 4 manantiales de agua salada pero solo explota el que pertenece a la familia de Jose. Me atreví a probar el agua, y da la sensación de estar más salada que la del mar.
Tiene el mismo caudal durante todo el año y el agua brota a unos 25 ºC. El terreno arcilloso y muy rico en yesos y sales solubles hace que la concentración de sal con la que brota el agua sea de unos 28 gramos por litro.
En las salinas se obtienen unas 800 toneladas de sal al año. Durante los meses de verano trabajan más de 20 personas durante las 24 horas del día, ya que es cuando el agua se evapora más rápidamente.
El proceso de obtención de la sal en las Salinas Romanas de Iptuci
Jose hizo mucho hincapié en que el proceso para obtener la sal sigue siendo el mismo que en en la antigüedad. Se utilizan el colador, la espumadera y la rastrilla y a mayores palas y carretillas para amontonar y transportar la sal.
Las salinas salvan un pequeño desnivel desde el manantial a los cristalizadores, suficiente para que el agua vaya cayendo poco a poco. Nada se ha modificado sustancialmente; la instalación continúa igual que hace 3.000 años, solo se ha hecho mantenimiento y alguna ampliación.
El agua brota de forma constante del manantial y cae por un pequeño riachuelo hasta unos primeros depósitos de agua. De esta forma, los sedimentos se van posando en el fondo mientras el agua empieza a caer a la parte inferior por un tramo un poco más en cuesta.
En esta pequeña caída que baja el agua al nivel inferior se salva un riachuelo con un pequeño acueducto. Una vez abajo hay otros tres grandes depósitos de agua en los que el agua se continúa calentando poco a poco. Esto es muy importante para que pase menos tiempo en los cristalizadores.
Luego pasa a unos canales que bordean los cristalizadores de piedra y por último entra en ellos mediante unas pequeñas compuertas. Tarda entre dos y seis días en evaporarse, y lo hace mucho más rápido si sopla el viento de levante.
La sal no se recoge del cristalizador hasta que está totalmente lleno, es decir, una vez que se evapora el agua y queda la sal en el fondo, se vuelve a llenar para ir acumulando la sal de sucesivas evaporaciones antes de recogerla.
Tipos de sal que producen en las Salinas Romanas de Iptuci
Jose también nos habló de los diferentes tipos de sal que se producen en las Salinas Romanas de Iptuci. En la actualidad produce tres tipos diferentes, cada una de ellas tiene su propio uso. Las dos primeras se utilizan en muchos restaurantes y la producción está prácticamente vendida previamente.
Flor de sal
Empezamos por la joya de la corona. La primera capa de sal que flota en el agua y que se debe recoger por la mañana temprano manualmente con un colador.
Acentúa en mayor medida el sabor de los alimentos, por lo que va genial para personas con problemas de salud a las que les recomiendan comer con poca sal.
Sal de escama
Es la que se recoge con la espumadera. La escama se forma a los lados del cristalizador durante el día y se debe recoger por la tarde.
Este tipo de sal se utiliza principalmente para salar las carnes y los pescados a la brasa y se echa ya cocinado, justo cuando se va a servir el plato.
Sal virgen de manantial
Es la que constituye la mayoría de la producción y se utiliza para todo. La que se produce en las Salinas Romanas de Iptuci es la que se conoce popularmente como sal gorda.
Se entrega tal y como sale de los cristalizadores, no se refina en absoluto. Según Jose sus propiedades están muy por encima de cualquier sal comercial que se encuentre en el mercado y es tan natural que hasta puede que te encuentres un palito dentro del bote.
Precios y horarios de las Salinas Romanas de Iptuci
Si deseas visitar las salinas, abren al público los sábados y los domingos y el precio de la visita es de 2 €. Si quieres ir entre semana, llama previamente a ver si es posible. Tienes todos los datos en su perfil de Google Maps.
La visita te lleva por todo el recinto y tras explicarte el proceso de obtención de la sal te llevan a una antigua casa de aperos en la que podrás comprar sal y algunos de los cristales que se forman en los depósitos. Nosotros nos llevamos Sal virgen de manantial y un bote escamas para la barbacoa.
Te garantizo que no te vas a arrepentir de ir a conocer este sitio. Hace años que fuimos y lo sigo recordando con muchísimo cariño.
12 respuestas
No conocía esas salinas y he estado muchas veces en la zona. A mi personalmente me gusta mucho hacer senderismo por la zona. Hay una ruta desde Benamahoma al Bosque a la orilla del río que es muy fácil de hacer y realmente bonita. Me apunto las salinas para la próxima visita.
Siq ue está muy bien ese paseo Mar. Si buscas un poco por el blog verás como tenemos también un post de esa rutilla.
¡Nos da mucha curiosidad ir a ver estas salinas porque nosotros solo conocemos las de San Fernando! Y ya que habéis comprado la sal en escamas para futuras barbacoas… ¿Por que no nos invitáis a una barbacoa y así la paladeamos? 😉
Pues estáis invitadísimos a esa barbacoa. ¿Cuando queréis venir por Huelva pareja?
Un saludo
No veas lo bien que se lo ha montado Raimundito!! Tiene su mérito y me ha ganado totalmente. Y chicos, yo también me debo sentir avergonzada por que no sabía que hay manantiales de agua salada que brotan en zonas de interior. 🙁 Pero cada día se aprende algo, o ¿no?
Raimundito es un maquina. Me encanta ir a los pueblos y ver como la gente consigue poco a poco hacer crecer pequeñas empresas con su trabajo…
Jose
Sin duda es una gran ejemplo este lugar. Además viajando uno aprende mucho, por ejemplo que la sal no solo proviene del mar.
Me encantó la historia de Raimundito.
Espero veros pronto.
Un abrazo.
Bo
En todos los viajes se aprende algo. Gracias Bo, a ver si coincidimos pronto en algún sarao.
Un abrazo
Buenas! Una pasada ver la cantidad de sal que producen, y comprobar de primera mano que la producen ¡de manera tan artesanal! Normal que el precio, respecto a otras sales del mercado (sobre todo, sales marinas), sea más elevado. Hace pocos días he tenido la suerte de probar estas escamas de sal sobre un buen chuletón, y tal y como nos decía en la visita, las escamas ‘se funden’. Buena señal. Buena sal. Buena historia. Y muy buena gente. Un abrazo!
Las salinas fue una visita impresionante. Yo aun no he estrenado las mías. A ver si un fin de semana nos vamos a algún sitio a tirar de barbacoa.
Un abrazo
No conocíamos la existencia de estas salinas, así que las apuntamos para una próxima visita a Cádiz porque somos bastante aficionados a este tipo de visitas, donde se mezclan el interés cultural de la zona con el aprendizaje individual. Además estas sales luego le dan un toque muy especial a los platos de carne y pescado…
Yo ya estoy utilizando la sal cada día cuando hago la comida y si que es verdad qeu sale de otra forma.